Por qué enfrentar nuestros temores

EL MIEDO SE INTRODUCE EN NUESTRA VIDA y nos envuelve el corazón y la mente. Esto puede suceder tan sutilmente que no detectemos cómo ha afectado la ansiedad nuestra toma de decisiones, salud y espíritu. Al final, muchas personas pierden lo mejor de Dios, porque el temor les impide caminar por fe para hacer su voluntad. El temor puede parecer poco importante al principio, pero si no se controla comienza a interferir en nuestra vida. Físicamente, podemos experimentar la tensión que nos impide relajarnos y disfrutar de los placeres del día. La ansiedad constante puede ocasionar problemas de salud. Nuestra mente puede ser nublada por el miedo, lo cual puede limitar lo que estamos dispuestos a pensar y considerar. Si eso sucede, nuestra creatividad y nuestros sueños serán sofocados. Pero la parálisis mental que acompaña a menudo al temor incontrolado es muy peligrosa para nuestra vida espiritual. A menos que se confíe a Dios, un solo temor puede dominarnos fácilmente, tiñendo nuestra actitud con una sensación general de inquietud. Nos volvemos indecisos, angustiados al pensar que tomaremos una decisión equivocada. Somos, pues, atrapados tratando de evitar cualquier cosa que pueda ponernos ansiosos. Por tanto, dejamos de crecer como cristianos, y tenemos tropiezos en nuestra vida laboral y familiar. Si usted se deja paralizar por la ansiedad, no puede depositar toda su confianza en Dios y seguirle con entusiasmo. Haga una evaluación honesta de su vida, y pídale al Señor que le muestre las áreas en las cuales el temor le está limitando.